<?xml version="1.0"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
  <title>Blogs Periodistas.com &gt; Tags &gt; Hinchas</title>
  <link href="http://blogs.periodistas.com/tags/hinchas" rel="alternate"/>
  <entry>
    <title>Hinchas</title>
    <id>http://sildavia.periodistas.com/2008/3/3/hinchas</id>
    <updated>2008-03-03T10:52:01+01:00</updated>
    <published>2008-03-03T10:52:01+01:00</published>
    <link href="http://sildavia.periodistas.com/2008/3/3/hinchas" rel="alternate"/>
    <author>
      <name>Jordi  Abay&#xE0;</name>
      <uri>http://blogs.periodistas.com/usuarios/793671</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Una campa&#xF1;a electoral se parece cada d&#xED;a m&#xE1;s al f&#xFA;tbol. Equipos con aspiraciones hay muchos y de todos los colores, pero s&#xF3;lo uno podr&#xE1; alzarse con la copa de campe&#xF3;n en la &#xFA;ltima jornada. Pero antes tiene que esforzarse para ser el mejor. Para conseguirlo los equipos sacan estos d&#xED;as a los ministros, o a los que aspiran a serlo, a sudar la camiseta por las calles y mercados. Lo de la camiseta es una mera met&#xE1;fora, claro. Un ministro en camiseta, y sudada, har&#xED;a caer en una profunda depresi&#xF3;n a media docena de asesores de imagen. Las formas, afortunadamente, incluso cuando la competici&#xF3;n est&#xE1; re&#xF1;ida, siguen siendo importantes en los &#xE1;mbitos donde se juega el poder real.&lt;br /&gt;
Lo que es innegable es que sin desplanchar el traje, el pol&#xED;tico tiene una tendencia inalterable a transformarse en hincha. La sensatez, lleve o no corbata, deja paso a la irracionalidad de la defensa, con raz&#xF3;n o sin ella, de los colores propios. Es normal. Es lo que cuentan que le sucedi&#xF3; a un se&#xF1;or de Montevideo (Uruguay) llamado Prudencio Miguel Reyes, que tiene en su haber el haber enriquecido nuestra lengua com&#xFA;n con esta palabra. Cuentan que Reyes fue empleado hace m&#xE1;s de cien a&#xF1;os  por el equipo de f&#xFA;tbol local para ocuparse de los balones. Una de sus tareas era la de inflar &#x2013; o hinchar- el bal&#xF3;n antes de cada partido. El tal Reyes a medida que colocaba aire en los esf&#xE9;ricos se hizo incondicional del club para el que trabajaba y empez&#xF3; a animarlo como nadie. Sus gritos, gracias a su trabajada capacidad pulmonar, convert&#xED;an en t&#xED;midos murmullos los de los dem&#xE1;s.&lt;br /&gt;
No est&#xE1; mal que haya hinchas. Contribuyen notablemente a darle colorido al espect&#xE1;culo electoral. El problema est&#xE1; cuando el hincha se transforma en un &#x201C;hooligan&#x201D; que utiliza la cabeza no para pensar sino para arremeter con ella contra el est&#xF3;mago del adversario. Entonces es natural que la mayor&#xED;a no vaya al campo y s&#xF3;lo mire los partidos en televisi&#xF3;n. Gente cabal.
&lt;/p&gt;
</content>
  </entry>
</feed>
