Una campaña electoral se parece cada día más al fútbol. Equipos con aspiraciones hay muchos y de todos los colores, pero sólo uno podrá alzarse con la copa de campeón en la última jornada. Pero antes tiene que esforzarse para ser el mejor. Para conseguirlo los equipos sacan estos días a los ministros, o a los que aspiran a serlo, a sudar la camiseta por las calles y mercados. Lo de la camiseta es una mera metáfora, claro. Un ministro en camiseta, y sudada, haría caer en una profunda depresión...