Apreciado Boris: La situación de mi comunidad de vecinos es insostenible. Ya nadie sabe arreglarlo y al final tendrá que venir un administrador de fincas y dar un puñetazo sobre la mesa. Yo no sé cuándo comenzó todo, pero me cuentan que la cosa empezó a enredarse cuando hace unos años la viuda del notario del quinto pidió que se instalara un ascensor. La señora apenas podía caminar y todo el mundo aceptó que era necesario que pudiera salir de vez en cuando a la calle. El verdulero del prin...