Cada vez que las bolsas se van al garete mi mente evoca las mismas imágenes. Curiosamente, ninguna de ellas jamás existió en la realidad pero todas ellas forman parte de mi imaginario colectivo para la ocasión. La primera de ellas corresponde a una leyenda urbana que nació de la información de un periodista inglés sobre el famoso crack del año 1929. El cronista, poniéndole un poco de imaginación al desastre financiero, explicó a sus lectores que en Wall Street los peatones tenían que mirar a ...