Las personas tenemos una inevitable costumbre de querer cuantificarlo y medirlo todo. Incluso nuestro impacto ambiental está siendo cuantificado. A algunos les sonará el concepto “huella ecológica”, que no es otra cosa que una forma de cuantificar el impacto que produce el estilo de vida de una determinada persona sobre el planeta. Para conseguirlo hay que convertir todos los bienes y servicios en unidades de superficie, en hectáreas de territorio. Así se llega a la conclusión, por ejemplo, q...